viernes, 26 de febrero de 2010

RAMIRO (parte 1 de 3)



En Pasajes de la Historieta

Un saludo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

EL SILENCIO DE MALKA



En Pasajes de la Historieta.

Un saludo.

lunes, 22 de febrero de 2010

TRES DESTELLOS BLANCOS



En Pasajes de la Historieta.

Un saludo.

domingo, 21 de febrero de 2010

PASAJES DE LA HISTORIETA

Comienzo con el otro blog.

http://pasajeshistorieta.blogspot.com/

Junto con este, iré alternando las entradas. Lentas eso si, que estoy en plena mudanza.



Un saludo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

PRÓXIMAMENTE EMPEZAMOS CON LOS SORTEOS

Pues eso, a falta de una reseñita, y esperando alguna idea de como rellenar estos "tiempos muertos" con alguna entrada que no quite demasiado tiempo, os comunico que ya mismo empezamos con el primer sorteo de un tebeo firmado por su autor.
Hay dos en camino, en cuanto llegue el primero, será sorteado de la misma forma que se hizo con el de Tirso Cons (El Ojo del Diablo) en La Caraviñeta. Estar atentos.


Por lo demás, solo recordaros que se pueden votar los comics que se comentan aquí, tal y como se puede leer en el texto que he puesto justo debajo de la cartelera del blog.


Un saludo.

martes, 16 de febrero de 2010

VAMOS DE CULO

Otro nuevo año celebramos el Big Culo Day.
¿Que que tienen que ver los comics con el culo? Ah! yo no se, a mi que me registren, mejor preguntar a este señor (aunque no creo que ni él tenga la respuesta).

Yo lo único que se, es que hay culos que pueden llegar a hacerte perder la concentración como atestigua Arthur de Pins en el comic Pecados Veniales (Dibbuks)



Más de uno, por cierto



Y los hay, igualmente, que pueden ser considerados como verdaderas obras de arte.



Un saludo y feliz Big Culo Day.

sábado, 13 de febrero de 2010

LA MAREA DE SAN PEDRO

Fecha de edición: diciembre de 2009.
Guión y Dibujo: Tomeu Pinya.
Formato: Rústica con solapas B/N. 96 páginas.
Editorial: Astiberri.



Si hay alguna forma literaria que se pueda elegir como la mejor adaptable al formato del tebeo, es muy posible que esta sea los cuentos (muy del gusto del que esto escribe a pesar de que esta etiqueta pueda dar lugar a pensar, equivocadamente, que se tratará de una lectura infantil). Ya lo vimos el año pasado en La Caraviñeta con La Isla Sin Sonrisa o con El Juego de la Luna con excelentes resultados. En esta ocasión lo podemos disfrutar con La Marea de San Pedro del mallorquín Tomeu Pinya.



De una forma tan sencilla como eficaz, Pinya nos cuenta una breve historia, de fácil y rápida lectura, en la que con un trazo sucio y grueso, gracias principalmente al pincel seco que “mancha“ magistralmente sus páginas, nos cuenta una historia de amor imposible en un pueblo que se rige y alimenta gracias al mar que les rodea.
Pedro es un joven marinero que trabaja para Don Miguel, patrón y dueño de las barcas que dan trabajo al pueblo entero. En una de sus salidas, el joven marinero, pesca el pez más grande que se recuerda en aquellas aguas y Don Miguel le invita junto a parte de su tripulación a cenar en su casa. En esta cena Pedro conocerá a María, hija del patrón, y desde ese mismo momento los dos jóvenes se sienten atraídos el uno por el otro. Cuando Don Miguel se entera de que María se ha enamorado de Pedro y que va a esperarlo a la roca, sitio donde se espera a que desembarquen los marineros que regresan vivos tras la lucha diaria contra el mar, junto a las esposas de otros marinos, los celos le devorarán y tratará por todos los medios de separarlos. Pero existe una isla, allá, mar adentro, donde ni el poder de Don Miguel podrá llegar.



Es cierto que se puede decir que se trata de una historia alguna vez leída o contada. Pero, aún así, esto no impedirá que el resultado final sea un bonito cuento y una historia muy “disfrutable” en el breve espacio de tiempo que se ha de dedicar a su lectura. Una historia que te envuelve como el agitado mar del día de San Pedro, que te deja ganas de seguir remando al lado de Pedro y María y para la que Pinya se ha inspirado en la canción titulada “Illa María” del grupo Tost Sants.
Así, podemos ver en Tomeu Pinya, gracias a ésta su primera obra larga, un autor a seguir, pues es fácil intuir que nos dará muy buenos momentos en esto del noveno arte.



Ha sido esta mi primera toma de contacto con el mundo “viñeteado” de Tomeu Pinya, ya que El Bar del Barbudo, su anterior álbum de historias cortas (muy recientemente publicado por Planeta DeAgostini) se cayó de mi lista de compras, lamentablemente, debido a la gran cantidad de comic por los que hay que elegir en estos tiempos de coserse los bolsillos, pronto he de solucionar este error.



La edición de Astiberri es, como de costumbre, muy correcta, aunque he echado en falta un pequeño prólogo que presentara al autor y al tebeo. Será que me estoy acostumbrando mal…..



Pinya logra dar a sus viñetas que hablan del mar (en este caso una página completa) una increible sensación de profundidad con tan solo varios trazos


Una viñeta que nos trae a la mente (intencionadamente, o no) el monumento de La Sirena de la ciudad de Copenague.



Para describir los sentimientos con el dibujo, Pinya, también aboga por eliminar fondos que puedan distraer al lector.


Preciosa viñeta en un primer plano de los ojos de María. Pinya utiliza esta viñeta como punto de partida de la historia de amor de los dos jóvenes.


El autor nos muestra en esta página completa como son los días de los marineros.


Dos momentos paralelos. María y Pedro comparten forma y tamaño de las viñetas. Con ello el autor nos muestra lo que hace cada uno de ellos en el mismo espacio de tiempo.




Pinya nos muestra sus dotes de narrador al describir como el celoso padre de María se debate entre su orgullo y la razón, haciendo de esta una fantástica página.




"Bien es cierto que el autor recurre a personajes fácilmente indentificables, casi arquetípicos, pero esta circunstancia le permite centrarse rápidamente en relatar la historia que tiene en mente, desarrollándola a través de un ritmo premeditamente pausado, casi poético, en el que priman los sentimientos que transmite cada personaje, su interrelación con el entorno que les rodea y los silencios. Unos silencios rotos por el batir de las olas, que casi podemos oir, al tiempo que intuimos el olor del salitre que impregna cada rincón de este pequeño pueblo."
David Fernández en Zona Negativa.



“La Marea de San Pedro es mi primera historia larga, y me interesaba principalmente potenciar la narración visual por encima del texto. Eso me permitía poner énfasis en desarrollar las escenas y en contar qué sienten en cada momento los personajes, pero sugiriendo siempre, y obligando al lector a llenar los huecos. Estoy especialmente contento con algunas secuencias, sobre todo con aquellas en las que los personajes dicen algo distinto de lo que quieren decir.
es una historia que parte de temas universales: la pequeñez del hombre contra la inmensidad del mar, la habilidad del marino contra la fatalidad, el mar como fuente de vida y como amenaza insondable... “
Tomeu Pinya para este blog.



Un saludo.

viernes, 5 de febrero de 2010

PAQUIDERMO

Edición original: Pachyderme.
Fecha de edición: diciembre de 2009.
Guión y Dibujo: Frederik Peeters
Formato: Libro cartoné, 88 págs., color.
Editorial: Astiberri.



Hace ya algún tiempo (uff, como vuela el jodío) nuestro amigo Álvaro, en su imprescindible Cárcel de Papel, hacia una reseña de esta obra con el acertado título de “Vivan los Experimentos” (el enlace más abajo)
Álvaro, como acostumbra, no pudo estar más acertado a la hora de encontrar un adjetivo que definiera este tebeo e incluso que describiera al suizo como historietista.
Y es que una de las cosas que mejor describe a Frederik Peeters, entre otras, es precisamente esa búsqueda de innovar en cada una de sus viñetas, por experimentar en cada una de sus obras y explorar nuevos lenguajes con los que narrar dentro de la historieta. Algo que le hace estar siempre en la vanguardia de la BD y el tebeo en general.



Así en todas sus obras podemos apreciar el gusto de Peeters por experimentar.
En Lupus nos contaba el caso de un joven que se formaba y se hacía adulto interiorizando en los sentimientos y las relaciones humanas en un marco de ciencia ficción, una obra intimista en un escenario muy abierto; en Píldoras Azules experimentaba con una autobiografía sensible, hecha “casi sin tiempo para pensar, a tres páginas al día” según palabras del propio Peeters, dibujada, por tanto, más con el alma y el corazón que con la cabeza ; en RG se metía en el cuerpo de un policia francés para mostrarnos a la persona a la vez que nos mostraba al agente. Un comic casi documental hecho con retazos de la vida del propio Dragon (policia real y protagonista de la obra) y con los que Peeters se encargó de confeccionar un estupendo Polar; en Constellation nos cuenta una misma historia desde el punto de vista de cada uno de sus personajes principales….



Si con todos estos títulos, Peeters, ensaya nuevas formas de contar historias originales, en el caso del tebeo que hoy comento el suizo se supera. (Aunque esto no logre hacer de Paquidermo la mejor de sus obras)
En el caso de Paquidermo el autor sitúa la historia en la Suiza francófona de los años 50 y nos cuenta como una joven va a visitar a su marido al hospital después de que este haya tenido un accidente de coche. En los pasillos laberínticos de dicho Hospital, Carice, se perderá y en sus paredes encontrará sus miedos y obsesiones, dándose cuenta de que nada es lo que parece.



Para desarrollar esta onírica historia, Peeters, se basa en las películas clásicas del Holliwood de los años 40 ( y otras más actuales, como el Resplandor de Kubrick, como podremos ver en el apartado de “Ideas y Recursos”) y hace gala del dibujo más realista que se le conoce hasta la fecha. Un magnífico dibujo, detallista, más suave en sus trazos, en el que el propio autor se encarga de dar el color directo, siendo esta la primera vez que lo hace en alguna de sus obras, con un resultado extraordinario.



Es una lectura complicada, con muchas posibles interpretaciones y muchas lecturas en la que en cada una de ellas podemos encontrar nuevas pistas de lo que el autor trata de contarnos y es, por lo mismo, un comic difícil de recomendar. Aunque totalmente aconsejable para quien guste del placer de leer una obra abierta de principio a fin, en la que cada viñeta te descoloque y sorprenda cada vez que abras el libro y te sumerjas en sus páginas. Una apuesta atrevida la de Frederik.
Aunque el comic me ha gustado bastante, he de reconocer que no era lo que me esperaba (malditas expectativas) pero es lo que tienen los experimentadores, siempre intentarán ofrecer al lector algo que les descoloque, algo con lo que nunca puedas encasillarlos. Eso es digno de elogio y ante nosotros tenemos, posiblemente, a uno de los mejores experimentadores del mundo de las viñetas actual.



Peteers toma como referencia a la hora de confeccionar a sus personajes la película de 1939, Midnight (Medianoche) protagonizada por John Barrymore y Claudette Colbert.



Sin embargo, para crear un escenario agónico y que mantenga la tensión es posible que, como bien apunta el amigo Miguel Villalva desde su blog El Perro Eléctrico, Peeters acuda al gran Stanley Kubrick y su "Resplandor".



Las historias oníricas permiten al autor imaginar magníficas secuencias de viñetas. Peeters enfrenta su protagonista a sus miedos y obsesiones.
De esta forma, después de tocar una especie de botón en la pared con forma de pezón, Carice, se introduce en una grieta que se abre con la forma de una vagina hasta llegar a su vientre donde la esperará una de sus mayores obsesiones.



Igualmente Peeters enfrenta a Carice con otro de sus miedos: El envejecer.



De esta forma termina el doctor una intervención quirúrjica. Viñeta esta, que bien podría haber sido incluida en la entrada que hice en La Caraviñeta sobre la Metáfora Gráfica.



La protagonista entra en una fiesta donde todos hablan, aunque nada de lo que dicen es importante para la historia y Carice, apenas puede entender. Ella está mucho más interesada en la música que parece salir de un piano. Ásí lo resuelve Peeters:





Fantástica página en la que Carice, decidida, abandona su antigua vida. Estupendo trabajo de Peeters que nos la relata de una forma muy cinematográfica.





"Onirismo como referente de análisis que se entremezcla con la realidad en una propuesta que no por previsible deja de ser atractiva, sobre todo por la ventaja añadida que lo gráfico aporta a lo simbólico en tanto impacto visual."
Álvaro Pons en La Cárcel de Papel.

"Considero Paquidermo como una obra realmente interesante pero de la que, francamente y ante las críticas vertidas hacia ella, esperaba más. Y no es ápice para su disfrute -al menos para el mío- la sensación de no haber entendido del todo su argumento (si es que tiene un argumento que entender, al menos en el sentido clásico del término), pues una de las cosas que más aprecio en una obra narrativa es la multiplicidad de lecturas y el misterio de lo irresoluble."
Fran J. Ortiz en Abandonad Toda Esperanza.

"En definitiva un viaje "de miedo" por los laberintos oscuros de la propia mente, que, como sucede a menudo, acaba entrelazándose con la misma realidad. Todo ello con un dibujo más serio y estilizado del que nos tiene acostumbrados este autor suizo de 36 años en algunas de sus precedentes obras recopilatorias y evolutivas ( "Pildoras azules" Astiberri 2003,"Dándole vueltas" Astiberri 2009, etc.). A mí me valió la pena."
Miguel Villalba en El Perro Eléctrico.




"Quería salir de la atmósfera viril que huele a sudor de RG, y también salir de la época contemporánea. Situar la historia de los paquidermos en los años 50 me permitió utilizar mi pasión por el cine clásico americano. Finalmente opté por una protagonista femenina. Además de cambiar de R.G., esto me permitía contar el trayecto de una mujer que se encarga y quiere volverse independiente, en un momento en que esto era poco común."
Frederik Peeters en una estupenda entrevista en la revista Bodoi.



Un saludo.

lunes, 1 de febrero de 2010

BOIS-MAURY # 14 - VASSYA

Fecha de edición: Enero de 2010.
Guión: Ives H.
Dibujo: Hermann.
Formato: Rústica, color, 48 pag.
Editorial: Norma Editorial.



Si tengo que elegir una serie de la que espero con más ansiedad un nuevo número, desde luego, Boys-Maury entraría dentro del Top ten a pesar de no saber a ciencia cierta cuantos (y cuando) números nuevos nos querrá regalar Hermann. Y eso que desde que su hijo, Ives H., ha tomado los guiones de la serie cada nuevo episodio se convierte en un, tan solo, entretenido número con el que pasar un buen rato disfrutando de los dibujos del maestro belga y la forma tan peculiar y cinematográfica con la que Hermann entiende la historieta. Por tanto, vuelve a ser el trabajo del padre el que “salva los muebles” pues la historia que nos propone el hijo, aunque entretenida, insiste en pecar de mal resuelta (recordándonos en este apartado el guión de Rodrigo, número 12 de la misma serie) o de muy manida, sobretodo en la relación de amor y venganza que se dan en el álbum.



Y eso, muy a pesar de que padre e hijo aciertan en el escenario elegido, muy poco conocido y muy atractivo.
Hermann e Ives H. nos llevan en este caso a la Rusia de principios del siglo XVII. donde sus habitantes, los temibles y grandes jinetes cosacos, se dividen entre los que están en contra de su Zar, Boris Gudanov, y se alían con los Polacos para acabar con su mandato, o los que luchan al lado de su Zar contra los invasores para mantener su fe ortodoxa y sus costumbres.



En esta ocasión el joven Aimar se adentra en las estepas rusas de mano de su tío, el oficial polaco Messire Lewanddowski, para acabar con el Zar Boris Gudonov y sustituirlo en el trono de todas las rusias por Grigory Otrepyev Junto a él, irán a combatirlo clanes cosacos movidos por la venganza ya que el Zar ha asesinado a muchos de sus familiares.
Aimar se enamora de una de las mujeres cosacas a la que incluso salva de ser violada por sus compatriotas, para más tarde, y a pesar de los coqueteos de la joven, conocer que está casada con uno de los jefes cosacos: Vassya.
Aimar se debate entre el corazón y la razón, sus flirteos con la joven rusa pueden llevar a una ruptura del pequeño ejercito con el que combatir al Zar.



La historia, desde luego, daba para mucho pero Ives H. no acierta a desarrollarla y el trabajo recae mucho en los lápices de Hermann quien, sin embargo, no defrauda y nos vuelve a mostrar el porqué es considerado como uno de los mejores dibujantes del panorama europeo:
Unas cuidadas perspectivas, siempre eligiendo el mejor punto donde posar su imaginaria cámara y así deleitarnos con bellísimas páginas, una perfecta descripción temporal (donde juegan un papel importantísimo el color) situando en todo momento al lector y pasando varias veces del día a la noche y viceversa y un tempo ideal de lectura para el que se ayuda de los paisajes, quehaceres cotidianos y animales de la zona donde se desarrolla la historia, dando a estos una utilidad, lejos de servir solamente a mero hecho de lucirse.



El color directo dado por Hermann en este nuevo número de la serie dista un tanto del de los anteriores álbumes. Hermann sigue utilizando el color como arma para situarnos temporalmente, diferenciar el día de la noche y conseguir que el lector sienta como pasan los días al lado de los cosacos y de Aymar, sin embargo utiliza una paleta con unos colores más vivos que en el resto de los números de la serie, esto, aún no quedando mal, puede dar la equivocada sensación de tratarse de una historieta que nada tiene que ver con sus anteriores números.


Ya lo comenté en su momento, cuando vi anunciado en La BD que este comic saldría en Francia y allí nos mostraban un enlace a sus primeras páginas:
"Utilizando, esta vez, el vuelo de un escarabajo Hermann nos presenta un escenario de muerte, desolación y miseria.
El principal protagonista de estas primers viñetas sigue avanzando en su vuelo hasta posarse en el hombro de un hombre a caballo. Cambio de personaje. De un manotazo Hermann aparta al escarabajo que ya ha hecho su trabajo"
Simplente magistral, y muy de Hermann, el utilizar animales autoctonos para ayudarse a describir el paisaje por el que va a transcurrir la obra.


Coqueteo y pura narración gráfica


Otra gran característica de Hermann, que se repite en este número, es la constante información que da al lector relacionada con el tiempo.
Un ejemplo perfecto sería estas dos secuencias en las que utiliza un recurso estupendo para proporcionar dicha información al lector.
Empieza con una secuencia en la que se ve como anochece, más tarde nos cuenta una acción que se desarrolla en la oscuridad de la noche, para después utilizar la misma composición de viñetas y la misma descripción gráfica que en la anterior (sol-animal identificando el momento del día-parte del poblado) para mostrarnos como amanece y así dejar claro en el momento justo en el cual ha ocurrido la escena.



Descripción de lo cotidiano. Hermann utiliza escenas cotidianas para paralizar la lectura y, de paso, dar a conocer las costumbres del los pueblos y gentes que nos invita a conocer.


Aimar despierta, poco a poco sus ojos empiezan a distinguir las imágenes, fija su vista en una mariposa... pero no es una mariposa cualquiera, se trata de la mariposa pavo real (ver aquí), originaria de las estepas rusas. Una prueba más de hasta donde llega la documentación de Hermann.




Nos quedamos con la estupenda introducción que nos hacen Hermann e Ives H. y de la que ya hemos hablado más arriba.



“Vassya” es un tebeo con muchas más luces que sombras que no va a suponer un borrón en la calidad media de la serie de la que forma parte, pero que, a poco que Yves hubiera aportado algo más podría haber cuajado en uno de los mejores álbumes de la serie. Con todo para los seguidores de Hermann, una compra obligada."
PAblo en El Lector Impaciente.


"Mi padre hubiera preferido un Aymar que sufriese menos los acontecimientos, que fuese más emprendedor. Yo, sin embargo, dado que Vassya es un joven a la busqueda de su identidad (es llamado a convertirse en un hombre), me parecia esencial que Aimar fuera parte observadora de un mundo que le disgusta cada vez más (más aún cuando su tío le prohibió formalmente destacar como lo hizo al prinicpio de la historia). Mi objetivo era subrayar su aversión creciente por el hombre (esencialmente masculino) pero yo quería respetar a Aymar: creía que si le hubiese dado un papel más activo, metiéndolo en el centro de la pelea, lo habria rebajado al nivel de los hombres que tanto aborrece. (...) Dicho esto, no había ninguna diferencia, simplemente una divergencia de opinión respecto a este punto. Lo que le ha agotado a Hermann es la monotonía de la llanura rusa como decorado natural. Y de ahí viene el recurrir a los cielos espectaculares."
Ives H. en el foro dedicado a la serie dentro de la página web de Hermann.



Un saludo.